Si bien la experiencia personal es intransmisible, la colectiva no lo es tanto, cala más en las conciencias humanas de lo que pudiera ser recomendable... o no. Para bien y para mal, tenemos ante nosotros, Comando Crápula, una herramienta de doble filo: ¿Comunicamos nuestra experiencia colectiva a generaciones venideras como herencia preventiva ante posibles adversidades? ¿O nos callamos como putillas?

No hablo en nombre de todos con mi respuesta, lo sé. Pero mi reloj biológico me insta a la protección y al consejo. Así que, he aquí las reflexiones que considero oportunas realizar antes de celebrar un Barjala Piscinero o Bacanal Romana Abulense. Quien quiera que las tome, aunque no como dogmas de fe. Y quien pueda, que me ayude a completarlas, ya que mi omnipresencia no pudo ser del todo total...

Nunca encontrarás tu cerveza. Da igual si es Cinco Estrellas o Clásica. Nunca aparecerá. Caerás en brazos de muchas, pero jamás será la que buscabas. Allá tú si lo sigues intentando. Pero repón birra durante el mete-saca de la caseta, por favor.

Si los animales presentes son domésticos, se comerán sus propios vómitos. Si son dadaístas, disfrutarán con un combinado de birra y ceniza. Si por el contrario, se lo tragan todo, no habrá morcilla con pan del día anterior que se les resista. Hacer la compra no es tanto problema.

La crema como reminiscencia sexual es algo muy manido. Pero, si el bote es pseudo-fálico y el dosificador dispara, las consecuencias pueden ser fatales, sobre todo para unas ray ban neoyorkinas. Igual quemarse no es tan mala idea.

Si tu propio médico no es un ejemplo contrastado de salud y buenas costumbres, únete a él. Por la Virgen de Guadalupe. O por Lupita Ferrer, pelirroja actriz venezolana de telenovelas. Y si puedes, que te recete el alcohol por escrito pero no con portaminas, claro, en una moleskine.

Google dice que el fosfato trisódico es el mejor remedio para quitar las manchas de sangre. Apuesto a que la Citadelle o el DYC de incógnito hacen lo suyo. Eso sí, no hay que beberse el KH7 si las manchas son sólo superficiales. Vuelven a salir en la triple intimidad de la noche, por qué será.

Si hay alguien que confunde los caballos con paraguas y las katiuskas  con matrioskas... simplemente ignóralo cuando quiera decirte la hora. Puede mearte de pie cuando menos lo esperes o decapitarte con la nevera haciendo parecer eso de "no es lo que parece".

La seguridad es necesaria, pero mejor si el entente contratado al efecto porta por arma algo más efectivo que una raqueta de bádminton piscinero (aquí debía de ir la palabra que se inventó la señorita del paraguas, y que una servidora no quiere preguntársela para que no me dé la hora) cuya munición se cuela a las primeras de cambio en las inmediaciones de la casa del tuerto del mal.

Los estragos de Lost en las mentes humanas son inescrutables. Si al menos el perro se hubiera llamado Vincent, y hubiera estado durmiendo con un negrito en vez de con la bella Guadalupe, hubiera podido dar explicación a la pirada de pinza de Alfredo y Amanda tras su trasiego en el sofá. ¿Por qué quedarse en el humo negro cuando puedes adelantar capítulos de Cómo conocí a vuestra madre y hacérselo notar a la señorita del paraguas?

Bañarse desnudo en un Barjala es de lo más natural por trentador. Pero dejo este punto para otros expertos que puedan arrojar luz o lo que sea a uno de los puntos de inflexión inevitables de este tipo de reuniones. A ver quién coge el guante...

 AMANDA